El Estado protector, el Estado que vela por la seguridad de sus ciudadanos porque sin ciudadanos no hay Estado. El gobierno que impulsa políticas protectoras para mejorar la vida de sus ciudadanos. ¿Pero en qué momento este Gobierno sobrepasó la línea del Estado protector al Estado fascista?
Primero prohibieron fumar en los locales públicos con un baremo bastante amplio de permisibilidad. Dada la ineficacia de la norma, mejor dicho, dada las bajas expectativas esperadas sobre la eficacia de la ley, pretenden prohibir fumar en todo local público, sin excepción. Y aquí entramos en dos problemas: la inclusión del gobierno en el negocio privado entre arrendatario y arrendado; y la no devolución del dinero a aquellos que en su momento hicieron reformas en sus locales.
El segundo problema tiene una clara causa: donde dije digo, digo diego y no voy a reconocer mis errores.
El primer problema es algo más peliagudo. No se va a poder fumar ni el puro de las bodas. Si una persona (arrendado) contrata el alquiler de un local con otra persona (arrendatario) para una determinada celebración, y en las cláusulas del contrato queda estipulada la opción a fumar en el recinto, el gobierno no tiene capacidad para manejar ese contrato. O, ¿puede llegar a tenerla? Dado que si se aprueba esta ley, todo aquel que la viole, es decir, todo aquel que fume ese puro en ese lugar público, quedará penado con una multa determinada.
Vayamos más lejos. La SGAE. Tampoco se podrán escuchar determinadas grabaciones, o seremos multados. Por lo tanto, nuevamente el gobierno entra en el manejo del contrato entre particulares.
Como inciso a la ley del tabaco hablaré de la hipocresía del Ejecutivo. Si vela por la salud de los ciudadanos tanto fumadores como no fumadores, haciendo campañas en contra del tabaco y prohibiéndolo hasta estos niveles, ¿por qué permite la venta del mismo no sólo en las Tabacaleras (nacionales) si no en los bares, cafeterias y restaurantes en los que no se va a poder fumar? Públicamente quedan como un Gobierno preocupado por la salud de sus ciudadanos, pero realmente no renuncian al beneficio que obtienen de esas ventas. Contradicción hipócrita.
Pero no sólo el Gobierno intenta manejar nuestra vida privada desde el ámbito de los negocios.
La aprobación de la ley del aborto ha llevado a muchos profesionales, médicos, a presentar su objeción de conciencia ante tales actuaciones. La respuesta que estos objetores han encontrado a nivel del gobierno han sido: sanciones. Por lo tanto, ahora no sólo está manejando un contrato, si no la moral de las personas. Siempre han defendido que estas leyes (como la del matrimonio homosexual) tienen como objetivo, no convencer a las masas opositoras, si no dar la oportunidad a aquellos que quieran realizarlas, de poder hacerlo. Pero con estas medidas sí oprimen a los grupos que no están a favor de la misma.
La asignatura de educación para la ciudadanía, no es más que otro nuevo intento de convencimiento y manejo moral de las personas en edades manipulables hacia las posturas que a ellos les convienen. Menos mal, que de momento no se nos sanciona a aquellos que vemos en esta asignatura una absurda pérdida de tiempo. Pero tiempo al tiempo.
Y no olvidemos, las escuchas, recientemente reabierto el tema.
Es cierto, que fueron también presentadas por el anterior gobierno, pero, ¿qué es una ley frente a tantas de este gobierno?
La teoría, las leyes, las iniciativas, son claros comportamientos de un Estado protector, paternal; pero, los resultados, la aplicación de las mismas, las sanciones “haces lo que quiero o te multo”, no son más que el reflejo de un Estado manejador de sus ciudadanos; manejo que España superó y dejó de lado hace casi 30 años.